вторник, 14 октября 2014 г.

Vasia el incoloro

Había una vez un niño que se llamaba Vasia. Vasía nació en un país muy lejano que  se llamaba "Federación de los Colores". Allí había mucha gente de muchos colores. Por ejemplo estaban los rojos, los verdes, los negro-amarillo-blancos, los azules-amarillos y otros. Los que más destacaban eran los recién mencionados.

Vasia tenía una particularidad: había nacido sin colores, es decir incoloro. La demás gente lo miraba con desaprobación y pensaba: "¿Cómo es posible que exista un niño sin colores?"

Vasia pasó los primeros años de su infancia muy solitario. Los otros niños no lo aceptaban, peor aún: lo despreciaban. Estaba muy triste y con rabia se quejaba de sus padres de no haberle asignado un color.

Vasia cumplió los siete años y empezó la escuela. El primer día notó que los niños se agrupaban por color. Los rojos estaban con los rojos, los negro-amarillo-blancos con los negro-amarillo-blancos, los azules-amarillos con los azules-amarillos y los verdes con los verdes. Vasia se dio cuenta que debía escoger un grupo. De lo contrario se sentiría solo durante todos los años de la escuela.

- Me integraré a un grupo. - pensó con decisión. Se acercó a los rojos. - ¿Puedo ingresar a su grupo? -preguntó. - Mmmh, de acuerdo. -El lider de los rojos asintió. -pero debes pintarte de rojo. -Añadió el lider.

Vasia sorprendido por la respuesta inmediatamente se pintó de rojo e ingresó al grupo. Al rato notó que los rojos eran un poco tristes. Se dedicaban a recordar con nostalgia épocas pasadas y admiraban a un señor bigotudo que por poco no era como dios. Estos se pasaban el rato criticando a todos los otros colores. Cosa que a Vasia le aburría bastante. Él no tenía las más mínimas ganas de criticar ni de hacer daño a nadie.

Vasia decepcionado se retiró del grupo.

- A lo mejor los  negro-amarillo-blancos son más divertidos. - pensó. Decidido a probar suerte con ellos se acercó y preguntó al lider, que siendo niño ya tenía barba: -¿Puedo jugar con ustedes? - Mmmmh, de acuerdo. Pero tienes que pintarte como nosotros. -Respondió el lider. Vasia no lo dudó y se pintó de estos tres colores. Al llegar descubrió que estos niños barbudos eran muy extraños. Se la pasaban afirmando que eran únicos y los elegidos. Que los demás eran inferiores y hablaban de un ser superior que supuestamente había puesto a los negro-amarillo-blancos para hacer el bien en la Tierra.
Obviamente se la pasaban señalando y juzgando a los otros grupos.

Vasia se aburrió y se fue del grupo.

- Los niños de esta escuela son muy extraños. -pensó Vasia con tristeza. Pero vio que los azules-amarillos eran un poquito más activos que los anteriores. Ellos acusaban a los rojos y negros-amarillos-blancos de todas sus penurias. Un día, por ejemplo, hicieron una sentada en el patio de la escuela exigiendo que se fueran del colegio los  rojos y negro-amarillo-blancos. A ellos los consideraban sus enemigos. Así que a Vasia le pareció que tal vez valía la pena integrarse a ellos. A lo mejor obtenía un poco de diversión.

Se acercó a los revoltosos y les preguntó: -¿Puedo unirme a ustedes? - mmmh. de acuerdo. Pero debes pintarte de azul y amarillo, ¡los colores de la  integración! Los Negro-amarillo-blanco miraban a Vasia como a un traidor. Con ganas de cobrar venganza. A pesar de ello Vasia ingresó. Con el tiempo se dio cuenta de que los azules-amarillos eran un poquito extraños. Querían todo el tiempo hacerle daño a los rojos y negro-amarillo-blancos. Es que afirmaban que estaban luchando por la libertad.
Los azules-amarillos esperaban una ayuda del más allá. querían integrarse a algo incomprensible y estaban dispuestos a morir si fuera necesario. A Vasia esto le aburrió y se salió del grupo.

- Son todos unos idiotas. -Pensó. Quedaba un grupo más y eran los verdes. Vasia  ya sospechaba que estos eran un poco tontitos. Sin embargo, luego de ingresar y pintarse de verde  se dio cuenta que estaban más locos que los azules-amarillos. Eran capaces de vender a sus padres con tal de obtener beneficios del "más allá". Estos pactaban a veces con los azules-amarillos pero se preparaban para traicionarlos. Todo dependía de la voluntad del más allá.

- ¡Estoy harto!- protestó Vasia. -Yo no tengo color. Soy incoloro y así me pienso quedar. Yo no quiero criticar a nadie. No quiero luchar contra nadie, No quiero hacer sentadas contra nadie ni quiero traicionar más. - Con seguridad se expresó.

Todos los grupos lo oyeron aterrorizados. No podían comprender que en medio de esos grupos de colores alguien se mostrara diferente. Que alguien eligiera su propio camino y decidiera ser incoloro. Y así se quedaron pensando. De repente un rojo se bañó y se sacó el color. Luego un verde hizo lo mismo y así le siguieron los negro-amarillo-blancos y por último los más duros, los azul-amarillos también lo hicieron. ¡Toda la escuela estaba incolora!

Vasia no podía creerlo. Por fin se sentía integrado. Estaba integrado a TODOS los niños. No necesitaba color para ser aceptado. Y todos los niños por fin pudieron conocerse. Los niños ya no observaban los colores. El niño de al lado ya no era "un rojo", era Iván, Kola, Sasha, Masha, Dima y otros nombres.

Los niños habían dejado de clasificarse por color y ahora comenzaban a saber quien era quien. Los niños fueron los primeros en sacarse los colores. Luego sus padres. Luego los vecinos, amigos, amigos de los amigos, parientes lejanos hasta que un día la Federación de los Colores comenzó a llamarse Federación de los niños y cada país del mundo siguió su ejemplo.


Fin

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